Todo empieza
por entenderte.
Una buena propuesta necesita contexto. Tu web, tus prioridades y aquello que hoy te está frenando.
¿Qué quieres conseguir?
Cuéntanos qué hace tu negocio, a qué clientes quieres llegar y si ya tienes una web. Es útil conocer qué servicios te interesan y qué trabajo se ha realizado hasta ahora.
No necesitas un informe técnico. Un objetivo concreto y una explicación de tu situación son un buen comienzo.